lunes, 16 de febrero de 2009

Beato Carlos de Austria, Emperador y Rey




Beato Carlos I de Habsburgo-Lorena, (Persenbeug (Baja Austria), 17 de agosto de 1887 - Funchal, 1 de abril de 1922), nacido Karl Franz Josef Ludwig Hubert Georg Maria von Habsburg-Lothringen, último Emperador de Austria, Rey apostólico de Hungría y Bohemia, entre 1916 y 1919. Fue conocido como Carlos I de Austria, IV de Hungría y III de Bohemia. La Iglesia Católica lo designa como Beato Carlos de Austria, Emperador y Rey.

Primogénito del Archiduque Otto y de la Princesa Josefa de Sajonia. Sucedió a su tío abuelo Francisco José I. Antes de acceder al trono prestó servicios en el ejército. Se convirtió en sucesor en 1914 tras el asesinato de su tío el Archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena en Sarajevo, Bosnia, causa inmediata del estallido de la I Guerra Mundial


Carlos I de Austria-Hungría accedió al trono después de que falleciese su anciano tío, el emperador Francisco José I. Su coronación era urgente y tuvo lugar cuarenta días después del óbito del anterior monarca, lo que puso de manifiesto el declive final del Imperio.

Desde este momento, el nuevo emperador trató de sacar al imperio de la guerra. La razón principal que le llevó a ello fue la situación económica del país, que no paraba de empeorar. Éste sólo fue uno de los numerosos problemas a los que Carlos se enfrentaría y ante los que no podría hacer nada. Los siguientes dos años, últimos del Imperio y únicos de su reinado, se caracterizarían por el ocaso de la mítica herencia de los Habsburgo.

Sin suficiente capacidad de maniobra, durante la primavera de 1917 mantuvo, a espaldas de Alemania, unos polémicos contactos con el gobierno francés, que fracasaron, para tratar de alcanzar una paz por separado con los aliados a través de su cuñado, el Príncipe Sixto de Borbón-Parma.[1] En las conversaciones entre Sixto y Carlos en Viena, el emperador se comprometió a defender la devolución de Alsacia y Lorena a Francia y el mantenimiento de una Bélgica independiente, a cambio de lograr la paz.[1] En abril de 1918, el ministro de exteriores Ottokar Von Czernin presumió de ser Francia la que estaba mendigando la paz, a lo que el primer ministro francés Clemenceau respondió haciendo públicas las negociaciones, causando un gran perjuicio a la credibilidad de Carlos y minando su posición internacional.[1] Mientras la Entente reconocía poco después al gobierno checoslovaco independiente en París, abandonando su anterior postura de mantenimiento de un imperio reformado, Carlos tuvo que viajar a Alemania para asegurar a Guillermo II su lealtad como aliado.

En el interior, declaró el cumpleaños de su heredero (2 de julio de 9117 ) una amnistía de los prisioneros políticos, gesto con el que trató, con escasos resultados, de mostrar su disposición a un nuevo orden político en el imperio.[1]

Tras el hundimiento del frente búlgaro en septiembre de 1918, Carlos decidió llevar a cabo drásticas medidas reformistas para convencer al enemigo que el imperio debía salvarse.[1] Con ayuda de sus asesores y del consejo de ministros, definió un plan de federalización del país, que se hizo público en octubre. En él el imperio se convertía en una confederación que compartía únicamente la jefatura del estado.[1] Estos intentos llegaron demasiado tarde y los consejos nacionales que Carlos fomentó entre las distintas nacionalidades optaron por abandonar el imperio en vez de adaptar el plan del emperador.[1]

Iniciada la disolución del Imperio, y tras resistirse a abandonar lo que él consideraba sus obligaciones, renunció a la jefatura del Estado el 11 de noviembre de 1918 y a formar parte de cualquier futuro gobierno austriaco,[1] pero no a sus derechos como jefe de la dinastía. Trataba así de mantener la posibilidad de que perviviese la monarquía Habsburgo con otro miembro de la familia. Partió hacia el exilio en Suiza.

En 1921, con escaso apoyo político, participó en una conspiración que para restaurar la monarquía en Hungría. Sin embargo, el almirante Horthy le traicionó y logró escamotearle el trono, expulsarle del país y convertirse en regente de una Hungría que se definía como "Reino con el trono vacante".

En abril de 1919 Austria había declarado nulos los privilegios políticos y embargado las propiedades de la familia imperial.[1] Checoslovaquia había hecho lo propio ya a comienzos de noviembre de 1918.[1]

El Emperador Carlos murió de neumonía en Madeira en 1922. Sus restos aún permanecen en la isla, en la iglesia de Nossa Senhora do Monte, con permiso de sus sucesores.

Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004. El 31 de enero de 2008 un tribunal eclesiástico reconoció, tras 16 meses de investigación, un segundo milagro por mediación del beato Carlos de Habsburgo en Florida (EEUU).

Título oficial

Su Majestad Imperial, Real y Apostólica

Carlos I

Por la Gracia de Dios, Emperador de Austria, Rey Apostólico de Hungría, cuarto de su nombre, Rey de Bohemia, Dalmacia, Croacia, Eslovenia y Galitzia, Lodomeria e Iliria; Rey de Jerusalén, etc. Archiduque de Austria, Gran Duque de Toscana y Cracovia, Duque de Lorena y Salzburgo, de Estiria, Carintia, Carniola y Bucovina; Gran Príncipe de Transilvania; Margrave de Moravia; Duque de la Alta y la Baja Silesia, de Módena, Parma, Piacenza y Guastalla, de Auschwitz y Zator, de Teschen, Friuli, Ragusa y Zara; conde de Habsburgo y Tirol, de Kyburg, Gorizia y Gradisca; Príncipe de Trento y Brixen; Margrave de la Alta y la Baja Lusacia y de Istria; Conde de Hohenems, Feldkirch, Bregenz, Sonnenberg, etc.; Señor de Trieste, de Cattaro, y la Marca Wendia; Gran Voivoda de Serbia, etc.

1.- Sutter-Fichtner, Paula: "The Habsburg Empire in World War I, a final Episode in dynastic History", East European Quarterly, 11:4 (1977)



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