lunes, 16 de febrero de 2009

San Boris I, Rey de Bulgaria














El 2 de mayo la Iglesia ortodoxa búlgara venera la memoria del gran soberano y letrado búlgaro Boris I Mijail.Es a quien los búlgaros debemos uno de los acontecimientos más notables de nuestra historia, la adopción de la religión cristiana en el año 865

En el año 852 ocupó el trono de Bulgaria el príncipe Boris Primero, que reinó en paz casi medio siglo. Su brillante diplomacia resolvió todos los problemas en política exterior por la vía de las negociaciones que concluían con tratados de paz y de alianza. Ya con los antecesores de Boris se habían alcanzado los límites naturales del Estado Búlgaro. Todos los eslavos del Sureste de Europa estaban unidos entre las fronteras de Bulgaria, en aquel entonces uno de los países grandes e importantes del continente.
La paz permitió a Boris primero y a su equipo político dedicar especial atención a un grave problema interno. Anticipándonos a la descripción de los acontecimientos, les diremos que la solución de ese problema transformo Bulgaria en centro civilizador de los pueblos y estados eslavos.
Se trata de la elección de una religión única que fuera declarada religión estatal. O sea, se trataba de liquidar la increíble tolerancia religiosa que había en Bulgaria. Si bien en un Estado unitario, la sociedad búlgara estaba dividida en una decena, casi, de comunidades religiosas. Los protobúlgaros, que habían llegado a estas tierras a finales del siglo VII y habían encabezado en estado búlgaro, poblado mayormente de eslavos, creían en su dios Tangra. Los eslavos, también paganos, creían en una larga veintena de dioses, siendo el principal Perún. Ese pluralismo religioso no permitía que se estableciera una legislación común para todos los súbditos del estado búlgaro del príncipe Boris y menos en algunos aspectos como el derecho familiar y la propiedad.
Entre las numerosas opciones de adoptar una religión oficial del estado búlgaro, el soberano escogió el cristianismo. Se dio cuenta de que Bulgaria estaba en Europa y que todas las formaciones estatales del continente eran cristianas. Y en primer lugar las dos superpotencias europeas: el Sacro Imperio Romano y Bizancio. Como buen estadista, el monarca búlgaro sabía que la fuerza de la espada con la que Bulgaria había infundido el respeto a sus vecinos, hasta entonces, es perecedera y voluble. Y que para la opinión publica europea la guerra entre Estados cristianos era vergonzosa e indigna. Por lo menos en aquel entonces.
Así pues, en el año 863, el monarca búlgaro Boris Primero adoptó el cristianismo con toda su corte. Por decreto del soberano el cristianismo fue proclamado como la única religión estatal tolerada y permitida, las leyes cristianas, como ley común válida para todos los súbditos.
Boris tuvo muchos adversarios de aquel acto, entre ellos a su propio hijo primogénito, pero logro vencer la resistencia de los defensores del paganismo y Bulgaria fue un estado cristiano.
Pero aquello no fue todo. El monarca supo aprovechar la rivalidad entre los dos grandes centros del cristianismo —Roma y Constantinopla— para conseguir la máxima autonomía de la iglesia cristiana búlgara. Constantinopla resulto más generosa en sus promesas. En el año 927 la Iglesia Búlgara se declaró como patriarcado absolutamente independiente: de Constantinopla y de Roma.
Mientras tanto, surgió otra necesidad: de tener un alfabeto propio, un alfabeto eslavo, para traducir, escribir y predicar con plena libertad y en el lenguaje hablado del pueblo, la religión cristiana recién adoptada y sus preceptos. Boris Primero, rey de Bulgaria, lo consiguió, con igual éxito que en su primera tarea y meta: la cristianización de Bulgaria.
En la época del renacimiento Nacional —siglos XVIII y XIX— los iconógrafos búlgaros pintan su imagen en frescos, íconos y grabados, en la iglesia central del monasterio de San Jorge Zograf en el sagrado monte Athos, en Grecia, en el monasterio de San Naúm, en Ohrid, en la iglesia de la ciudad de Tetovo, en Macedonia y también en el monasterio de Arapovo, en al sur de Bulgaria. La primera efigie del santo rey Boris Primero figura sobre un sello hallado en proximidad a la ciudad de Varna.



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