martes, 28 de octubre de 2008

El pensamiento de la Revolución Nacional (2)


por el Dr. Antonio de Oliveira Salazar


CAPITULO I

Condiciones de la reforma financiera
Las primeras palabras dirigidas por el Dr. OHveira Salazar a su País, fueron pronunciadas en el Salón del Consejo de Estado el día 27 de Abril de 1928, al tomar posesión del Mtnistero de Hacienda. Se trata de una alocución muy breve, en que expone los prin­cipios fundamentales de esa restauración financiera de Portugal que despierta hoy la admiración general.

Se pregunta con frecuencia cual es el secreto de esa obra de regeneración, y cómo un presupuesto que durante tanto tiempo se había presentado como ejem­plo de desorden, ha podido ser transformado en un verdadero modelo de presupuesto ordenado.

Este discurso responde cumplidamente a la pregunta y demuestra la sencillez de los remedios aplicados a un mal que parecía incurable.



Dos palabras tan sólo en esta ocasión que ustedes, ilustres compañeros y tantas personas amigas quieren hacer excepcionalmente solemne..

Agradezco al señor Presidente del Consejo (1) el ofrecimiento que me ha hecho, con el acuerdo unánime del Consejo de Ministros, de la cartera de Hacienda, así como las amables palabras que me ha dirigido.

No tiene V. E. que agradecerme que haya aceptado el encargo, porque representa para mi un sacrificio tan grande, que por nadie lo hubiera hecho obedeciendo a móviles de favor o de amistad.

Lo hago por mi País, como un deber de conciencia, fría y serenamente cum­plido. A pesar de todo, no habría tomado sobre mi esta pesada tarea, si no tuviera la seguridad de que mi actuación podría ser al menos útil y que se me daba la seguridad de poder actuar en condiciones de eficacia.

Con su presencia ates­tiguan ustedes que el Consejo de Ministros ha tenido perfecta unanimidad de criterio en este punto, y se ha puesto de acuerdo para actuar en íntima colaboración con el Ministro de Ha­cienda, incluso sacrificando en algunos casos otros problemas a la solución del problema fi­nanciero, primordial en el dia de hoy. Ese método de trabajo se reduce a los cuatro puntos siguien­tes :

a) Cada, Ministerio se compromete a limitar y organizar sus servicios dentro de la suma global que le sea, fijada por el Ministerio de Ha­cienda.

b) Las medidas que tomen los diversos Mi­nisterios y que tengan repercusión directa en los ingresos o en los gastos del Estado, serán previamente discutidas y reguladas con el Mi­nisterio de Hacienda.

c) El Ministerio de Hacienda puede oponer el «veto» a todos los aumentos de gastos ordina­rios, y los extraordinarios de obras públicas que no vayan acompañados de las operaciones de crédito indispensables.

d) El Ministerio de Hacienda, se compromete a colaborar con los diferentes Ministerios en las medidas relativas a la reducción de gastos o recaudación de ingresos, a fin de que puedan organizarse, en la medida de lo posible, con arreglo a criterios uniformes.

Estos principios rígidos, que van a orientar el trabajo común, muestran la voluntad deci­dida de regularizar de una vez para siempre, nuestra vida financiera, y con ella la vida econó­mica nacional. Sin embargo, en vano se esperaría que mila­grosamente, por la virtud de una varita má­gica, cambiasen las circunstancias de la vida portuguesa.

Incluso se conseguiría muy poco si el País no estuviese dispuesto a todos los sacrificios necesarios, y a acompañarme con confianza en mi inteligencia y en mi honestidad: confianza absoluta, pero serena y tran­quila, sin entusiasmos exagerados ni desalien­tos que depriman.

Yo le ilustraré acerca del camino que pienso seguir, y sobre las causas y el significado de todo aquello que no apa­rezca claro de por sí. En todo momento el País tendrá a su disposición todos los elementos precisos para enjuiciar la situación.

Sé muy bien lo que quiero y a donde voy, pero pido que no se me exija que llegue a la meta en pocos meses. Entre tanto, que el País estudie, que formule observaciones, que re­clame, que discuta, pero que obedezca cuando llegue el momento de mandar. La actividad del Ministerio de Hacienda será en estos primeros tiempos, casi exclusivamente administrativa, y no llenará muchas páginas del Diario del Gobierno.

Que nadie crea por ello que permanecer callado es lo mismo que estar inactivo. Doy las gracias a todas las personas que han tenido la amabilidad de asistir a mi toma de po­sesión. Les aseguro que su presencia no es para mí motivo de vanidad o vanagloria, y que al esti­mar el afecto con que me acompañan, lo convierto en un nuevo estimulo de la obra que se va a ini­ciar.

(1) General Vicente de Freitas.

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