
El Cruzamante está haciendo sus primeros intentos de digitalizar un libro para publicar en esta bitácora.
Los resultados han sido mediocres, juzgándolos caritativamente.
El libro elegido es El Papa San Pío X: Memorias, escrito por el Cardenal Rafael Merry del Val, santo varón muy poco o nada mencionado por la actual jerarquía eclesiástica.
¿Tal vez porque este Príncipe de la Igesia no era modernista?.
Sin prisa, pero sin pausa sigue el intento de digitalización, que espera poder ofrecer en breve, porque nos presenta a un santo, descripto por otro santo, y entonces la lectura, además de ser solaz intelectual, es sumamente edificante.
Y, vuelta a lo mismo, nos propone Arquetipos, algo que falta en grado sumo a la Educación de nuestros hijos, para desgracia de nuestra actual "Civilización".
Vaya pues una semblanza del insigne Cardenal, a título de primicia.
Y, para que conste, esta es una de las mayores glorias de España y de la Iglesia.

tomado de Javier Cebreros - CAMINAYVEN.COM
Hace más de 80 años de la muerte de un deportista que además de músico, políglota, fotógrafo y Cardenal, fue Secretario de Estado del Vaticano. Ahora está en proceso de beatificación; su nombre: Rafael Merry del Val. Su biógrafo, José Alberto González Chaves, define al Cardenal Merry de Val como "una persona que, a pesar de su grandes dotes intelectuales, se hacía pequeño con los pequeños, con los humildes". Escribió la famosa oración "Letanías de la Humildad" la cual era impresionante oírsela recitar después de cada misa.
Este personaje es excepcional por varios motivos: Dios lo escogió para una determinada misión, lo capacitó convenientemente tanto a nivel intelectual como humano y espiritual y le dio los dones suficientes y necesarios para desarrollarla. Era una persona sumamente distinguida, en la que Dios se volcó clarísimamente, de educación esmerada, culto, diplomático, cosmopolita y sobre todo profundamente espiritual.
Fue nombrado arzobispo con 35 años por el entonces Papa León XIII. A la muerte del pontífice fue nombrado secretario del Cónclave que eligió Papa al cardenal Giuseppe Sarto, que tomó el nombre de Pío X. Éste le nombro Secretario de Estado y Cardenal, cuando llevaba 3 meses de pontificado, y Merry de Val contaba con 38 años de edad, tal vez el secretario de estado mas jóven nombrado por un papa en los 350 años aproximadamente de existencia de esa oficina en la curia romana.
Su trabajo como Secretario de Estado junto a Pío X, se puede resumir de la manera siguiente: “Trabajaremos juntos y juntos sufriremos por amor a la Iglesia”, le dijo el Papa, como una profecía, al nombrarle su secretario de Estado. Sinceramente humilde, de vista amplia y capacidad sintética, devoto incondicional del pontífice, ajeno a todo compromiso y obligación, Merry del Val fue ministro fiel de un Papa santo, en uno de los pontificados más difíciles de la Historia. Su diplomacia era afable, bondadosa y férrea tal y como el papado exigía.
Fue inestimable su estrechísima colaboración con el Papa a nivel pastoral, que trajo consigo consecuencias preciosas y trascendentales para fortalecer la vida cristiana y así contrarrestar la difusión del laicismo: la reforma de la música sacra (Merry era un excelente pianista y un finísimo compositor); la invitación a la comunión temprana de los niños, y diaria en todos; el impulso del Catecismo y de los estudios bíblicos, limpios de excrecencias naturalistas y de errores luteranos, con la fundación del Pontificio Instituto Bíblico; la codificación del Derecho Canónico; la reforma de la Curia Romana; la promulgación de leyes para la mejor disciplina del clero, con la reforma de los Seminarios; el fomento de la santidad sacerdotal…
Pese a ocupar un puesto de suma importancia, no dejó de desarrollar, todas las tardes durante cuarenta años, un apostolado oculto y muy fecundo entre las familias más pobres y los jóvenes del Trastévere, donde había fundado para ellos la «Pía Asociación del Sagrado Corazón de Jesús», una de las agrupaciones juveniles más activas y florecientes de Roma, durante largos años.
En su tumba, en la cripta vaticana, quiso que se escribiera solamente su nombre con estas palabras: «Da mihi animas, caetera tolle», - «Dame almas, y quítame lo demás» -«la aspiración de toda mi vida».
-Del deseo de ser estimado*,...Líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,
-Que otros sean más estimados que yo,...Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.
Cardenal Rafael Merry del Val (1865-1930)
Los resultados han sido mediocres, juzgándolos caritativamente.
El libro elegido es El Papa San Pío X: Memorias, escrito por el Cardenal Rafael Merry del Val, santo varón muy poco o nada mencionado por la actual jerarquía eclesiástica.
¿Tal vez porque este Príncipe de la Igesia no era modernista?.
Sin prisa, pero sin pausa sigue el intento de digitalización, que espera poder ofrecer en breve, porque nos presenta a un santo, descripto por otro santo, y entonces la lectura, además de ser solaz intelectual, es sumamente edificante.
Y, vuelta a lo mismo, nos propone Arquetipos, algo que falta en grado sumo a la Educación de nuestros hijos, para desgracia de nuestra actual "Civilización".
Vaya pues una semblanza del insigne Cardenal, a título de primicia.
Y, para que conste, esta es una de las mayores glorias de España y de la Iglesia.
El Cruzamante

tomado de Javier Cebreros - CAMINAYVEN.COMHace más de 80 años de la muerte de un deportista que además de músico, políglota, fotógrafo y Cardenal, fue Secretario de Estado del Vaticano. Ahora está en proceso de beatificación; su nombre: Rafael Merry del Val. Su biógrafo, José Alberto González Chaves, define al Cardenal Merry de Val como "una persona que, a pesar de su grandes dotes intelectuales, se hacía pequeño con los pequeños, con los humildes". Escribió la famosa oración "Letanías de la Humildad" la cual era impresionante oírsela recitar después de cada misa.
Este personaje es excepcional por varios motivos: Dios lo escogió para una determinada misión, lo capacitó convenientemente tanto a nivel intelectual como humano y espiritual y le dio los dones suficientes y necesarios para desarrollarla. Era una persona sumamente distinguida, en la que Dios se volcó clarísimamente, de educación esmerada, culto, diplomático, cosmopolita y sobre todo profundamente espiritual.
Fue nombrado arzobispo con 35 años por el entonces Papa León XIII. A la muerte del pontífice fue nombrado secretario del Cónclave que eligió Papa al cardenal Giuseppe Sarto, que tomó el nombre de Pío X. Éste le nombro Secretario de Estado y Cardenal, cuando llevaba 3 meses de pontificado, y Merry de Val contaba con 38 años de edad, tal vez el secretario de estado mas jóven nombrado por un papa en los 350 años aproximadamente de existencia de esa oficina en la curia romana.
Su trabajo como Secretario de Estado junto a Pío X, se puede resumir de la manera siguiente: “Trabajaremos juntos y juntos sufriremos por amor a la Iglesia”, le dijo el Papa, como una profecía, al nombrarle su secretario de Estado. Sinceramente humilde, de vista amplia y capacidad sintética, devoto incondicional del pontífice, ajeno a todo compromiso y obligación, Merry del Val fue ministro fiel de un Papa santo, en uno de los pontificados más difíciles de la Historia. Su diplomacia era afable, bondadosa y férrea tal y como el papado exigía.
Fue inestimable su estrechísima colaboración con el Papa a nivel pastoral, que trajo consigo consecuencias preciosas y trascendentales para fortalecer la vida cristiana y así contrarrestar la difusión del laicismo: la reforma de la música sacra (Merry era un excelente pianista y un finísimo compositor); la invitación a la comunión temprana de los niños, y diaria en todos; el impulso del Catecismo y de los estudios bíblicos, limpios de excrecencias naturalistas y de errores luteranos, con la fundación del Pontificio Instituto Bíblico; la codificación del Derecho Canónico; la reforma de la Curia Romana; la promulgación de leyes para la mejor disciplina del clero, con la reforma de los Seminarios; el fomento de la santidad sacerdotal…
Pese a ocupar un puesto de suma importancia, no dejó de desarrollar, todas las tardes durante cuarenta años, un apostolado oculto y muy fecundo entre las familias más pobres y los jóvenes del Trastévere, donde había fundado para ellos la «Pía Asociación del Sagrado Corazón de Jesús», una de las agrupaciones juveniles más activas y florecientes de Roma, durante largos años.
En su tumba, en la cripta vaticana, quiso que se escribiera solamente su nombre con estas palabras: «Da mihi animas, caetera tolle», - «Dame almas, y quítame lo demás» -«la aspiración de toda mi vida».
LETANÍAS DE LA HUMILDAD
-Jesús manso y humilde de Corazón, ...Óyeme.-Del deseo de ser estimado*,...Líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,
-Que otros sean más estimados que yo,...Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.
Cardenal Rafael Merry del Val (1865-1930)